¿Qué significa ser valiente?
Ser valiente es plantar cara a algo que es abrumador, o incluso terrible. Sin embargo, es mucho más que eso. Implica que, si eres valiente, estás en una batalla con algo o alguien. La mayoría de las veces, esa batalla está dentro de ti mismo.
¿A dónde llevas esa batalla? Por ejemplo, tus propios demonios, malas decisiones en tu vida te han llevado a ciertos momentos en los que te sientes indigno. Todo el dolor y la vergüenza se juntan en forma de diálogo interno: “No eres lo suficientemente bueno”, “nunca estarás con alguien” o “no eres digno”. Estos son los momentos en los que tu ira y resentimiento te invaden. Se presenta en forma de agresión hacia tus seres queridos, pasividad ante la vida y repetir en las mismas historias. Tus recuerdos y sentimientos se vuelven oscuros y manchados por los momentos de los que te arrepientes… Ese es el dragón.
Entonces, ¿cómo puedes resistirte? ¿Qué queda para contrarrestar eso? Tu voluntad de vivir.
Tu voluntad de vivir es la fuerza que te guía en estos momentos terribles. Es precisamente aquello que se aferra a tu alma y se aferra a la esperanza. Esperanza de que todo vaya a mejorar en el futuro. Tú, como todos los demás, mereces algo de luz en sus vidas. Esa voluntad de vivir se manifiesta en todos los momentos en los que no te rendiste ni tomaste decisiones a pesar del miedo que sentías. Se refleja en tu actitud hacia ti mismo y hacia los demás. Todos estos son momentos que te transformaron y levantaron. Sin embargo, tu voluntad de vivir es cruda y difícil de manejar sin el propósito adecuado.
Tu propósito son los objetivos que te ayudan a levantarte. ¿Por qué haces esto? Esta es la visión de futuro de ti mismo. Se puede ver a través de tu pasión, convicción, valores y objetivos. Ahora bien, hay un inconveniente a la hora de establecer tus objetivos vitales: cambian constantemente, así que debes estar atento y alerta a dónde se está moviendo. También implica que para avanzar hacia ella debes aprender constantemente de tus errores, hacer balance de dónde estás y navegar por las complejidades de la vida. En pocas palabras: debes esforzarte por ser mejor persona, aprender de tus errores y no repetirlos, analizarte constantemente y actuar para hacer de tu pequeño pedazo de mundo un lugar mejor. Siempre es mejor aprender y estar preparado.
La combinación de todo esto, tu armadura y tu arma contra tus demonios, se llama resiliencia. Ser resiliente es tener todo esto en mente. Aprender constantemente, actuar cuando sea necesario, vivir según tus valores y ser consciente y cuidar de ti mismo y de quienes te rodean. Ser resiliente es tomar una postura en la vida. Ser resiliente es transformarte de tus experiencias pasadas para vivir la vida de forma más plena. La resiliencia es una forma de hacerte responsable de tu propia existencia y de dar el regalo de vivir a quienes te importan (tu cónyuge, padres, hermanos, amigos y tus propios hijos).
La batalla contra tus demonios siempre estará ahí, pero es una batalla que se puede ganar. Sé valiente, sé resiliente. Solo tú puedes tomar esa decisión.
Escrito por: Douglas Garcés – Psicólogo Universidad de San Buenaventura


